viernes, 26 de junio de 2009

mi anónimo...













Atávica como los simios, levanté las manos para abarcar su espacio.
Abracé su imagen, una visión sin ojos -el revelado no incluía la sonrisa habilmente recortada, intuida y seguramente pálida-.
Los de seguridad tomándose su trabajo al pie de la letra, alarmados, temiendo un acto vandálico, me exigieron compostura.
Creo que me lo enseñaron en la infancia y lo olvidé: no se abraza a los desconocidos.
Lectora de su fisonomía, rastree su biografía silenciada en el catálogo couché de 80 gramos, papel brillante.
Me despedí de él con una última ojeada, guardada su imagen impasible en mi archivo íntimo, imponiéndome la enrevesada tarea de ser el detective privado que descubra la identidad del hombre sin mirada y sin sonrisa.

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sábado, 20 de junio de 2009

alma de blues...











Era nostálgico. Hizo de su nostalgia una condición de vida.
Leyó la frase de Miles Davis: "dejemos el blues para los blancos", y convirtió su vida en una estructura de blues clásico de doce compases.
Pero las ilusiones son personajes peligrosos y sin defectos.
En realidad era un negado para la música, y en su distorsión de la percepción sensorial se enredaba con la tristeza que envolvía su monótona y decepcionante vida de burócrata. Como contrapunto, murmuraba palabras en un largo lamento, que él creía baladas.
Cuando le preguntaban en que trabajaba, no sabía como definir su ocupación. Era un interventor administrativo que retenía un alma de bluesman.

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sábado, 13 de junio de 2009

de difícil explicación...


















No me mires, ya no te veo, uso lentillas opacas que me protegen de tus miradas.
Si me llamas por mi nombre y no respondo, no te extrañes, he cambiado todas las vocales, se me quedó el nombre propio en un sin sentido y me identifico con un alias.
No me escribas, me cambié de domicilio, alquilé mi casa a una familia trashumante.
No me olvides aunque leas mis palabras quiero ser el fantasma de tus sueños.

Leyó un tratado sobre Como llamar la atención y le añadió nuevas cláusulas.
Tenía talento natural y sabía alimentarlo.
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sábado, 6 de junio de 2009

el tren de las 7.30...














Hacía tiempo que no viajaba en tren.
En realidad hacía bastantes años que no utilizaba este medio de transporte, ni en corto, ni en largo recorrido.
Recordó cuanto le gustaba desplazarse en ferrocarril, antes, cuando lo usaba a diario.
Este en concreto, era el que la devolvía siempre a casa, su tren de las 7.30, aunque el lenguaje digital en verde de la gran pantalla, marcara -confundiéndola a diario-, que eran las 19.30 P.M.

El paisaje había cambiado y ella también.

Se acomodó para un viaje doble, de locomoción y al interior de sus recuerdos.
Hacía tiempo que evitaba acordarse que había tenido una casa en las afueras de la ciudad que compartió con un hombre - el hombre- que tanto había amado y que tanto la había defraudado y por primera vez razonó sin una partícula de sentimiento y con la vista clavada en el horizonte cambiante, que quizás debería ser justa y afinar el juicio: ella también fue una gran defraudadora.
Al entrar el convoy silencioso en el primer túnel, recordó el dolor del primer tiempo de la ruptura, como navegó dentro de una niebla espesa que le impedía avanzar, como creía empujar su espesura gris, ella, que era débil y pálida y su cuerpo no era atlético, como emergiendo detrás de un telón con apariencia teatral brotaba más y más niebla compacta, pastosa, de tono sucio y plomizo y como la fatiga la desfondaba sin apenas moverse del sitio.

En la introspección escuchó el vacío de sus propias palabras, escapadas desde la comisura de su boca, desprendidas, pálidas como una letanía pobre: no hay que afligirse por un amor evaporado.

Y eso, no la consoló.

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domingo, 31 de mayo de 2009

Están obligados a mirarse....















Dicen los entendidos que un cuadro o una escultura de particular belleza -o de particular valor- debe estar aislado de los demás por su excepcionalidad.

La disposición alargada de la sala le ha permitido al comisario de la exposición situarlos juntos por su perfección, su delicadeza y su distinción al fondo de la estancia, lejos de los cuadros enfrentados.
Las reglas estéticas los unen por un tiempo, provisionales en su espacio, después, cada uno volverá a su destino
Se miran y se reconocen, y comprenden la transitoriedad de su encuentro..
Son de época distinta aunque provienen de situaciones similares, y ellos lo saben.
Ambos tuvieron un hogar y en él ocuparon un lugar destacado: uno presidió el salón, la otra, la biblioteca de una saga familiar. Vieron nacer, crecer y desaparecer a varias generaciones; finalmente, el último eslabón de una familia enamorada del arte los subastó. Él, en subasta americana, ella, en una de sobre cerrado, y ambos, ofrecidos al mejor postor por un precio mucho más que estimable.
Los dos fueron alejados bruscamente de su entorno.
Las miradas obligadas a encontrarse se vuelven profundas y estáticas y sólo descansan cuando las luces se apagan.


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domingo, 24 de mayo de 2009

a que suena raro la palabra: perder ?...














Quiero perderme bien perdida.

Perderme entre caminos que no lleven a ninguna parte para poder retroceder y llegar al mismo punto de partida muy perdida.
Sería agradable perderme con alguien que le gustase jugar a perderse, pero nadie tiene tiempo para perder.
Yo me pierdo y te reto a perderte...tu vas, y te pierdes!. O prefieres que nos perdamos juntos?. O jugamos a separarnos para reencontrarnos en el paseo cuando ya nos creíamos perdidos?.
Perder la memoria de lo que dejamos atrás, perder las horas bien perdidas en ese pasatiempo, sin perder de vista que es una aventura de encuentros perdidos, y sin perder la paciencia...pero te dejaría perder la compostura.
Si tu te pierdes, yo también me pierdo...

Que nadie se confunda ni haga juegos fáciles de palabras: no soy una "perdida".

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sábado, 23 de mayo de 2009

los herederos de Nerón..















La Chayo

Qué tienes en la mirada, mujer de los ojos tristes?
Tengo un presente que no se me amiga con lo antiguo.
Cuando miras tan ausente, donde viajas?...qué recuerdas?.
Toda mi vida es un olvido.



Decían que era medio loca, olvidada por su familia y sin amigos. Que se fue a Francia y volvió cambiada, cosas de un amor desafortunado.
Hicieron falta muchos errores antes de convertirse en un apátrida que pernoctaba en un cajero automático.

Hace un par de años en la esquina de mi casa, adolescentes de buena familia, niños con buenas notas en colegios privados, por juego, por pura diversión, por matar el aburrimiento, quemaron viva en un cajero automático a Rosario de 50 años, una ex secretaria de dirección de un banco: "porque olía muy mal".
Rosario, por circunstancias adversas acumuladas acabó durmiendo en un cajero, dos calles más allá de mi domicilio.
Todo empezó con una gran depresión que la llevó al descontrol, más tarde vino el alcohol y con él, el abandono de cualquier responsabilidad. Cuando lo tuvo todo perdido, pernoctó en el amplio espacio de una conocida entidad. Alrededor de las nueve se arrebujaba con sus fardos en un rincón, con la puerta siempre abierta, los vecinos que entraban o salían con la tarjeta en la mano para sacar dinero la conocían y nadie se incomodaba...
Finalmente una noche irrumpieron su sueño, primero la insultaron, después la rociaron con gasolina y finalmente le prendieron fuego con el mechero.
Fue una muerte dura, indigna y cruel.
Pero la cámara de seguridad les grabó cada uno de sus gestos para que no quedarn impunes.
En el juicio unos abatidos adolescentes justificaron:"se nos fue la mano". No se habló de desestructuración familiar, porque no la había.

Muchas noches paseando a mi perra vi a Rosario Endrinal Petite en el cajero automático, bajo los fluorescentes, dormitando entre mantas de cara a la cristalera.
Hace tiempo que se lo debía.




lunes, 18 de mayo de 2009

La vida hoy es un poco peor: ha muerto Benedetti.
















Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.

Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto
y por sabor.

Sin temblor de más
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos.

Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna
maldición.

Mis huéspedes concurren
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor
yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.

Pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman
como víveres
que buscan su hambre
miran y miran
y apagan mi jornada.

Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van
no queda nada.

Ya mi rostro de vos
cierra los ojos

y es una soledad
tan desolada.

domingo, 17 de mayo de 2009

el atlas de casi todos los males...


















Leyó: los males se vuelven amigos.
Desde el mismo momento del descubrimiento, se colocó todos los libros que pudo en la cabeza para pinzarse las cervicales, y así, llegado el momento en que el atlas, la primera vértebra cervical se le desencajara facilitar la familiarización de la nuca con el pellizco.
Porque la amistad verdadera nace cuando los sujetos de la amistad se relacionan entre sí.

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sábado, 9 de mayo de 2009

sutíl, llegaste a mi...















Cena entre amigos un jueves por la noche, rutinaria cómoda y distendida.
La novedad, era un desconocido, amigo de mi amiga Laia, de nombre confundible, de mirada impactante y de pocas palabras, parecía cordial ya que sonreía cada vez que yo hablaba jugando a ser peleona.
Yo estaba situada a la derecha de la cabecera de la mesa, junto a la anfitriona, para secundarla en sus idas y venidas a la cocina. Y él, en la otra punta, en el lateral izquierdo: teníamos un excelente ángulo de visión.
En un desplazamiento al santa sanctorum de la cocina mientras colocábamos los platos en el lavavajillas, mi amiga Laia bajando la voz en una modulación del tipo "el hombre que susurraba a los caballos", me cuchicheó: te has fijado como te mira Edualdo? -que no, Eduardo, que sería lo lógico: en qué estarían pensando sus padres-.
Ha llegado hace poco de Roma, es un viejo amigo, un tipo estupendo y arquitecto, nena.
Arquitecto? ..qué interesante!. Un trabajo que armoniza la disciplina artística y técnica.
Ay, loca!, tu siempre con el rollito de "poesía eres tu". Te lo advierto -y arrugó la nariz, conocido mohín voluntarioso-, de aquí no sale nadie hasta que yo no me entere que concertais una cita.
La noche fue larga, el vino estupendo, y se me agudizó -ay, Dios!-, mi lado gracioso según avanzaba la noche.
Llegadas a las tantas, el misterioso Edualdo y yo, ya habíamos quedamos para cenar el fin de semana. Con la bendición de Laia.

Omitiré la lentitud del paso de las horas desde la confusa noche en la que llegué a casa un poco perjudicada, hasta el momento de la cita, dos días después.

Noche de Agosto caldeada. Cenamos en un pequeño restaurante al norte de la ciudad, sentados al aire libre pero sin un asomo de brisa. Barcelona estaba silenciosa y parecía desierta.
Al principio Edualdo habló poco, pero bien, era agradable, estábamos cómodos, o eso parecía. Al llegar a los postres, me dejó caer con voz pastosa...
Y tú?..qué es lo primero que te fijas en un hombre?, -vaya!, parecía que entrábamos en los temas manidos-
Hummm..en la boca: los labios, los dientes. No digo una boca perfecta, que sea sugerente...fíjate que me atraen los dientes de conejo ! -jiji y jaja-
Y después, qué le sigue?
Después, la mirada. No, si los ojos son grandes o pequeños, redondos u ovalados. La mirada debe transmitirme confianza, que cuando hable sus ojos no desdigan las palabras -en esas estábamos-.
Sinceridad, verdad?.
Si, eso parece...

Tanteos, escarceos, tópicos, juegos de palabras iniciáticos...
-Qué hace que una conversación no alcance el status de emocionante cuando está a las puertas de conseguirlo?-.

Parecía que ahora era mi turno.
Y a ti, qué es lo primero que te atrae de una mujer? -diosss!-
Yo, -respondió veloz bajando su mirada sincera hacia mi escote bronceado- yo me fijo en las tetas!

Y sí, debió haber más palabras aunque no recuerdo cuales. No atino a acordarme de como siguió la charla. Quizás fue un divertido diálogo para besugos si alguién se hubiese entretenido en escucharlo. Aunque me esfuerzo en traerlo a la memória, no consigo recuperar el resto de la conversación...


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sábado, 2 de mayo de 2009

combinaciones imposibles..
















He lavado y tendido toda la ropa de invierno.
Al colgarla al aire libre, por su peso, se han desprendido -como si la lavadora no se hubiese aplicado en el centrifugado-, unas pequeñas gotas que se han convertido en minúsculos charquitos, con un efecto parecido al mercurio cuando se esparce al romperse el termómetro, y movibles y retorcidas en su escurrido, han conformando inocentes palabras: frío, abrigarse, resfriado, sins...-ha tardado en caer las últimas gotas-,
sinso...sinso? : sin_sol. Por algún error de cálculo, el goteo ha juntado dos palabras que resumen el largo invierno pasado.
Las medias negras de lana se han revelado como las más osadas, de su destilación se ha desprendido un vocablo con las letras finales desfiguradas por su largura: aburrimiento. En cambio, la media fina y transparente solo ha chispeado: frío.

Estoy un poco inquieta porque he empezado a ventilar la ropa de verano.
Hace días que noto trasiego en el armario. Los colores alegres pugnan por abandonar los cajones, salir de la oscuridad que almacenaron en un invierno demasiado húmedo. Distraídas, aparecen medio caídas de las gavetas, asomadas con un aire ligeramente desmayado. Ellas se esparcen, y yo, ordeno lo que estuvo ordenado y las vuelvo a distribuir por un orden de colores: los tonos pastel a la derecha, los de colorido fuerte a la izquierda.

Si fuera sensata, creo que debería hacer una transición y vestirme mitad de invierno, mitad de verano. Apostar por las combinaciones imposibles
y
atrasar al máximo el lavado de las rebeldes veraniegas. Porque lo confieso sin miramientos: tengo muchísima desconfianza de sus expresiones.

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sábado, 25 de abril de 2009

sentido o dirección ?















Pensó que no iba en la dirección correcta, que cada vez más, se acercaba a donde no quería ir.
El destino ocioso y juguetón pone pruebas, obstáculos, incidencias, para entretener sus aires de transitoriedad.
Nuestro sino, y el sino de los que nos acompañan tienen su recorrido propio aunque andemos muy cercanos.
Enfrascada en sus pensamientos encontró un cruce de caminos apenas perceptible, intuitiva, giró a la izquierda, hacia el Este, buscando el sol sin mirar la dirección del viento.
Cuando se volvió, sus amigos de largo tránsito, quizás guiados por otras intuiciones habían desaparecido.
El azar tenía un plan?.

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domingo, 19 de abril de 2009

no digas que no te lo dije...
















Vísteme de luz -le pidió ella, inspirada- y dejaré mi rutina.
No te vayas solo en avión, ni en barco, ni en tren.
Quiero ir contigo, dar el salto mortal.
Amaneceremos en otro continente. No importa en cual.
No es cierto que los rutinarios sean más felices, eso lo afirman los confundidos.


La buenas chicas no piden actos imposibles -él respondió-
Mañana mismo te regalo un vestido de colores,
alegre como tu, porque toda tu, eres luz.


Descubrir y aceptar que no habría lugar para la fantasía
fue el primer hábito, la primera repetición
de un encadenado de concesiones. Un sinsentido.
Borró de su memoria que le pidió ser aventurera
en el mismo momento que se puso del revés el vestido seriado
que su enamorado le compró en unos grandes almacenes.


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viernes, 10 de abril de 2009

mirona...





















Estoy cenando con un amigo en un local pequeño y acogedor, buena comida y excelente música, los que esperan una mesa libre dejan correr el tiempo, distendidos, en la barra tomándose una copa.
Cuando el camarero se acerca a la mesa con los cafés, levanto la vista y veo a una pareja muy junta en el extremo del mostrador. No oculto la dirección de la mirada.

Intuyo las palabras suaves que él le desliza al oído mientras le sonríe de un modo magnífico y experto.
Astuto, percibe antes el latido que la respuesta de su acompañante, conocedor de su inexperiencia le complace su titubeo y su desarme. Diestro en el juego provocador, insistente, endiablado, bordea hasta la ilegalidad las objeciones de la mujer haciéndola dudar de lo que sabe, de lo que cree aprendido. Tahúr de juegos que ella desconoce, artesano de llaves que abren cielos sembrados de nubes oscuras le divierte ver como ella se enreda con sus palabras.
La apremia, porque se resiste.

Estoy en estéreo siguiendo la conversación de mi amigo pero con la mirada sesgada, registrando los movimientos del cortejo: el avance y el titubeo del gavilán y la paloma.

Ella separa ligeramente el cuerpo, la sonrisa, desde la distancia que nos separa me parece más cauta, quizás desconfía, acaso intuye que nunca la acompañará en días festivos, o presiente que jamás irán juntos a ver el mar, adivina que no compartirán ni el título de un libro, que no visitarán otro país que no sea el dormitorio masculino, sospecha que no tendrá su confort cuando surja un obstáculo y su instinto femenino huele a largas noches de espera.

Pienso, sorbiendo el café, que si se alejara rápido no quedaría memoria de él.
Porque la memoria con el paso del tiempo se convierte en imaginación.

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sábado, 4 de abril de 2009

el club de los poetas muertos...



"No leemos y escribimos poesía porque es bonita. Leemos y escribimos poesía porque somos humanos, y el ser humano está lleno de pasión. La medicina, el derecho y la economía son necesarios para la vida pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor... son las cosas que nos mantienen vivos..."


-1989: Oscar: mejor guión original. 4 nominaciones, incluyendo mejor película y mejor actor -Robin Williams-

domingo, 29 de marzo de 2009

como dice usted que yo me llamo?















Como una naturaleza muerta se vació de todas las palabras.
Dejaron de tener significado propio porque la confundían.

Sabía, creía saber, que una vez había sabido, que las palabras
se amplían y transforman, pero chocaba desorientada con los vocablos.
Porque cuando decía: agua, no podía precisar
si hablaba de un océano o de llevarse un vaso de agua a la boca.
Si afirmaba: pasión, acaso se refería al color rojo, o no,
también podía describir el deseo de que amó hasta el desvarío.
Al mencionar: ráfaga, podría ser que el viento le arremangaba las faldas
o que un revuelo de imágenes la aturdían.

Pero si decía: mi hija, la nombraba con el nombre de su madre.

La cara sonriente dijo la palabra alzheimer con ternura
mientras le acariciaba la mano. Ella le correspondió con otra sonrisa complíce.
También la desconocida se confundía, sabía que en realidad quería decir: azahar... ese era el nombre real de aquellas flores olorosas, inmaculadamente blancas
que le entregaba aquella persona amable, de facciones vagamente familiares.
Las flores en realidad se llamaban gardenias.
La desconocida era su hija, aunque aquel día la llamara señorita.
Es muy amable, son muy hermosas las flores señorita.

Y la señorita la observaba con impotencia, miraba como su madre se alejaba hacía la perdida progresiva de los sentidos del pensamiento y la memoria para finalmente llegar a la desaparición del lenguaje.
La mujer inteligente y generosa que amó, la que siempre tomaba las decisiones correctas, se estaba fugando progresivamente hacia un mundo infranqueable del que ya no había retorno.

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sábado, 21 de marzo de 2009

dos muy juntos, hacen una sombra...

















Evitaba salir de día si no era absolutamente imprescindible. Si por cualquier circunstancia le era forzoso bajar a la calle, rehuía las más concurridas y andaba ligero con el cuerpo adosado a la pared. Sobretodo en verano, cuando el sol está más alto en la bóveda celeste.
Era coincidente su total desaparición de la vida pública con el cambio de horario, cuando las jornadas de luz eran más largas.
En cambio, en días de lluvia y especialmente en los días nublados, era fácil verlo deambular durante horas por parques desiertos, alrededor de los centros comerciales o paseando por la playa.
Los más reflexivos decían de él que no necesitaba nada, que estaba en paz con el mundo en los términos de lo que se da y lo que se recibe. En cambio los más jóvenes, de lengua ligera, opinaban que el tipo no tenía control en la coexistencia y que su temor era descubrirlo, porque si lo lograba, eso le supondría tener que amigarse con la vida.
En lo que todos coincidían, era que su biografía no era compartida con nadie, y que su actitud huidiza parecía indicar que sólo podía ser un espejo para los que pasaban de largo.
Murmuraciones inexactas de la gente del barrio.
Él era un hombre de costumbres fijas, habituado a salir todos los días poco después de anochecer. Compartía momentos nocturnos con poetas, marginados, grupos ruidosos y muchachas de piel bronceada.
Si los habladores se hubiesen tomado la molestia de observarlo durante un tiempo razonable, habrían descubierto a un tipo ingenioso de sonrisa breve con un brillo de fuego en la mirada que desentonaba en un rostro demasiado pálido.
Sólo cuando se enamoró de una enérgica camarera argentina que lo apremiaba para que se vieran a la hora del almuerzo, tuvo la fuerza suficiente para confesar su íntimo secreto.
Nunca se citarían en días soleados.
Porque él, era el único hombre que tuvo la mala sombra, de nacer sin sombra.



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sábado, 14 de marzo de 2009

fabulous crooner...


















Cuando lo conocí, lo primero que me llamó la atención fue su voz.
Más tarde supe que tenía vocación frustrada de cantante.
Estuvimos un tiempo muy corto de "roneo" y al poco, empezamos a salir.
Era un tipo agradable y cariñoso, solo tenía en su
contra la malograda carrera de cantante.

Practicaba conmigo ante cualquier situación. Su vida era un musical. A la mínima ocasión, me cantaba enamorado: "voy a pintar, las paredes con tu nombre mi amooor".
Le veía capaz de hacerlo. Estaba temerosa de encontrarme, al salir de casa, cualquier mañana, con mi nombre estampado por todo el vecindario.

Llegó la primavera y cambió un poco el estilo, se decantó por la balada:
"antes que ver el sol, prefiero escuchar tu voooz". Como un bucle infinito una y otra vez: "antes que ver el soool...".
Yo me iba a la playa a tomar el sol, adoro el sol, es mi fuente de vitaminas,
y mi época preferida para ponerme tostada.
Pero el prefería escuchar mi voz. Me iba sin él

En verano nos fuimos de vacaciones a la otra punta de la península. Me regaló su canto hasta llegar a Cuenca, aunque como no tenía muy aprendida la canción, sólo entonaba el estribillo, no avanzaba en la letra: "no quedan días
de verano para pedirte perdón, para borrar del pasado el daño que te hice yooo...".
Agotado se durmió buena parte del viaje, y yo, aliviada, pude sacarme los tapones de los oidos.

El otoño fue muy benévolo, con temperatura casi veraniega.
En esa época, él estaba un poco sombrío. Le dio por entonar: "los celos son alfileres que no me dejan vivir, quien quiera saber de celos, que me lo pregunte a miiii". Empecé a alarmarme. Lo tranquilicé. Cariño, todo está en orden.

Llegó el invierno, con sus días grises, los abrigos de paño y la calefacción a 23 grados y su voz fue languideciendo. Estaba ensoñado y me miraba con tristeza. Creí que le estaba rondando un resfriado y salí a la farmacia a comprar "Desenfriol". Cuando llegué a casa me cogió las manos y con los ojos húmedos, tarareó muy quedo: "cada vez que decimos adiós, me muero un poco. Cada vez que decimos adiós, me pregunto por qué un poooco…".

Supe que había llegado el momento del adios. El chico del cante, emigraba. Le hice la maleta, le puse el "Desenfriol" en el bolsillo de la americana y lo acompañé a coger un taxi. Hasta el día de hoy.

Me han dicho que ahora vive en Adliswil, en Suiza, con una secretaria de dirección muy graciosa, rubia y pálida, una buena persona que lo trata a cuerpo de rey. Sólo los que hilan con el hilo muy fino, le encuentran un pequeño defecto a la beldad que acompaña a mi ex: es un poco dura de oído.

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martes, 10 de marzo de 2009

cruzando las Ramblas...



















-estatua humana Ramblas de Barcelona-


Hay días, hay temporadas, -hay siglos-, que
todo se me antoja dificultoso.
Las cosas más sencillas se me hacen una montaña.
Durante todo el tiempo es un combate a brazo partido para
ganarle el pulso a lo cotidiano.

Hoy, después de recoger unos papeles en un edificio "oficial" -que cosa tan molesta!-, he cruzado la rambla de mi ciudad famosa por sus flores, y me he detenido delante de un pequeño olivo con las hojas plateadas giradas hacia mi, brillando al sol. He entendido que era un acto de seducción, un canto de sirena, y, precipitada y sin darle tiempo a los preámbulos, lo he comprado.
Y allí estábamos, paseando el olivo y yo, entre los turistas y las estampas más características de las Ramblas: las estatuas humanas, tan integradas al paisaje, que cuando al anochecer recogen sus bártulos y monedas, se crea un gran vacío, semejante a la idea de ir al Vaticano a contemplar la bóveda de la capilla sixtina y encontrarnos que las pinturas han sido cubiertas.
Hemos cogido el metro, la línea 3. Yo, sintiéndome un poco singular sentada entre una embarazada y un ejecutivo y con el arbolillo -que fuera de contexto parecía más grande-, acomodado en mi regazo. Y me imagino que el pobre oleastro, ahora sin brillo bajo las luces del duro neón, apretujado entre un gran bolso y mi pecho, sintiéndose totalmente desplazado.

Al llegar a casa, lo he colocado donde no debería estar, en un lugar donde nunca lo arrullará el sol, pero donde mis ojos lo verán desde cualquier ángulo de la sala.

Y es que hay días, -siglos-, que es necesario comprar un olivo enano, y que su efecto placebo adormile unas ánsias de paisaje panorámico.

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martes, 3 de marzo de 2009

quien escucha un rumor no tiene garantías de que sea cierto...


















Los rumores se extendían.
Apuntaban como saetas envenenadas en dirección a la forastera que vivía en
la casa de los álamos.

Te has enterado?...sabes aquella mujer que parece tan delicada, la que sale al anochecer, si, la que nos cruzamos por la calle principal siempre con la mirada baja?..se dice, se comenta, que ha cometido un asesinato en otro Estado, que se ha fugado y se esconde de la justicia en la casa de la colina, la verde, la que sólo se alquila en verano. Seguro que en cualquier momento será reclamada y devuelta al Estado que tiene la jurisdicción de su delito. Dicen, que antes de encender las luces de la calle y amparada en las sombras, a la hora del cierre, se presenta en la papelería "Books and Coffee", que compra cantidades enormes de folios...y que antes de pagar, manosea el papel tocando las distintas texturas. Un comportamiento rarísimo, que tiene muy molesto al puntilloso sr. Bart.

Dorothy Ahlquist, ajena a los rumores, concentrada, trabajaba de noche y se dormía al amanecer.
Decidió tres meses atrás que el azar le indicase una ubicación donde pasar el otoño, giró el dedo índice en el mapa recién comprado y señaló un pequeño pueblo con el nombre desgastado y sin dudarlo se instaló en una pulcra y luminosa casa victoriana de madera, en las afueras, rodeada de cañadas y dehesas con dos grandes álamos que guardaban la entrada principal.

Preparaba su quinta novela policíaca, género: serie negra.
Debía entregar el original a finales de Noviembre. No podía distraerse ni defraudar a un público fiel, después que los críticos dijeran de su última obra: "La asesina sin disfraz", que había tocado techo y la consolidaran a la altura de escritores como Mc Coy, Hammett, o el mismísimo Chandler.
Pensó que había tenido mucha suerte al adoptar un lugar tan agradable y tranquilo para trabajar y se alegró de que los habitantes fuesen tan discretos que nunca la visitaban ni la interrumpían.

Afortunadamente aún le quedaban dos meses por delante para terminar su ficción: "La broma funesta".
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