sábado, 21 de marzo de 2009

dos muy juntos, hacen una sombra...

















Evitaba salir de día si no era absolutamente imprescindible. Si por cualquier circunstancia le era forzoso bajar a la calle, rehuía las más concurridas y andaba ligero con el cuerpo adosado a la pared. Sobretodo en verano, cuando el sol está más alto en la bóveda celeste.
Era coincidente su total desaparición de la vida pública con el cambio de horario, cuando las jornadas de luz eran más largas.
En cambio, en días de lluvia y especialmente en los días nublados, era fácil verlo deambular durante horas por parques desiertos, alrededor de los centros comerciales o paseando por la playa.
Los más reflexivos decían de él que no necesitaba nada, que estaba en paz con el mundo en los términos de lo que se da y lo que se recibe. En cambio los más jóvenes, de lengua ligera, opinaban que el tipo no tenía control en la coexistencia y que su temor era descubrirlo, porque si lo lograba, eso le supondría tener que amigarse con la vida.
En lo que todos coincidían, era que su biografía no era compartida con nadie, y que su actitud huidiza parecía indicar que sólo podía ser un espejo para los que pasaban de largo.
Murmuraciones inexactas de la gente del barrio.
Él era un hombre de costumbres fijas, habituado a salir todos los días poco después de anochecer. Compartía momentos nocturnos con poetas, marginados, grupos ruidosos y muchachas de piel bronceada.
Si los habladores se hubiesen tomado la molestia de observarlo durante un tiempo razonable, habrían descubierto a un tipo ingenioso de sonrisa breve con un brillo de fuego en la mirada que desentonaba en un rostro demasiado pálido.
Sólo cuando se enamoró de una enérgica camarera argentina que lo apremiaba para que se vieran a la hora del almuerzo, tuvo la fuerza suficiente para confesar su íntimo secreto.
Nunca se citarían en días soleados.
Porque él, era el único hombre que tuvo la mala sombra, de nacer sin sombra.



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35 comentarios:

Piel de letras dijo...

¡¡¡Ahhhh!!!
Me dejaste boquiabierta. ¡ME GUSTÓ MUCHO!

Besos desde la primavera.

Gwynette dijo...

Dime tu, Piel de Letras, por qué no se puede entrar en tu Perfil?, si es queeee...:)

Miguel Schweiz dijo...

Bueno, no te voy a decir lo que me salió después de leerlo, aunque en voz baja fue así...: ("¡Qué relato!") Pero es que me pasa con todos. Y es que eres tan buena contando como pintando. Joer, vaya talento... Así da gusto pasarse una tarde de sábado.

Como no se me da el peloteo y sí me salen las cosas desde muy adentro: genial, sin vuelta de hoja.

(Siempre te sigo, es que no soy tonto.) :)

Besos

TORO SALVAJE dijo...

Una enérgica camarera argentina es lo más de lo más.

Yo también confesaría todo.

Besos.

De cenizas dijo...

Eres... en fin... Estás inspiradísima... muy buena historia.
La solución para él, claro, era andar siempre abrazado a alguien.

besos

Ananda Nilayan dijo...

Me pongo de pie, grito BRAVO hasta quedarme afónica. Te aplaudo aunque ya tenga las manos rojas y llenas de hormigas... eres tremanda ^ ^ Abrazo.

rodri dijo...

Maravillosa historia de abrazos y confesiones...llena de luz, no de sombras.
BESOS

Moony-A media luz dijo...

Jo, qué bien escribes...
Me gusta no sólo leerte, sino releerte. Porque cada vez que lo hago, disfruto más de los textos.

La mala sombra de nacer sin sombra...

Pedazo de historia, jo.

Un beso enorme.

Piel de letras dijo...

Niña, ni siquiera me había dado cuenta de ese detalle. Así de distraída soy. ¿Puedes creerlo?
Pero ya está. A su majestad, lo que pida.

Apapachos

Juan Rizzo dijo...

Muy buen post!
Creo que el problema lo constituyen, como siempre, estas inquietas camareras argentinas, que insisten en apasionarse simultáneamente por criaturas sin sombra y por horas sin penumbra...
Un abrazo.

Pablo dijo...

que historia mas grande y que bien contada.
me encanta pasar por aqui

LlunA dijo...

Me encanta la delicadeza que tienes a la hora de explicar la historia...no sé....una que se introduce en el texto y parece que esté allí viendo la sombra sin sombra...ufffff :)
Petonets!!!!

JuanMa dijo...

¿Quién necesita una sombra?

Yo llevo años intentando dar esquinazo a la mía.

Un beso.

fgiucich dijo...

Qué bueno!!! Sin desperdicios. Un placer leerte, amiga. Abrazos.

Espérame en Siberia dijo...

Ay, no entiendo por qué te dice eso del video. En mi compu lo corre bien :S

Ojalá más tarde lo puedas ver.
Muá.

eMiLiA dijo...

Idea es digna de subirse a todo blog!

:)


Qué bonita historia y qué giro inesperado el del final.
Me gustó el detalle de la camarera argentina, che!

Siempre, siempre un gusto leerte.


Besoo

Ñoco Le Bolo dijo...

Con la mirada que te dice...

Al menos tendría el consuelo de que la ausencia de sombra suponía también la ausencia de mala sombra. Más grave sería ser la sombra de algo impreciso, algo que le pasa a una parte importante del a humanidad. ¿Imaginas vivir siendo la sombra de algo...?

... besos tiernos

CristalRasgado & LaMiradaAusente
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Nausicaa dijo...

Q maravilloso relato! Este tipo desde luego me ha caido simpatico, lástima esa mala suerte...

andando hacia belén dijo...
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andrea dijo...

andando hacia belén dijo...

Que maravillosa historia!! me ha encantado mucho!!!!
Me imagino que el amor le llego muy fuerte para poder confesar ese secreto tan íntimo de él...

Gracias por pasar por mi espacio!! y por tus palabras! me han animado mucho!! ^-^

Besos y que tengas una linda semana!

andrea dijo...

Tengo un problema con Blogger en mis comentarios... podrías por favor borrar el primer comentario? ^-^

Gracias!

jocavi dijo...

Saliendo solo por las noches y en dias nublados te puedes pegar una fiestas tremendas, sin tantas almas soleadas todas iguales por ahi, saludos

amor y libertad dijo...

el amor echa abajo todas las barreras, como ha de ser

Tumulario dijo...

Magnifico relato, por cierto, lo de la gente chismosa y equivocada en sus chismes es casi una constante, ¿es por algún motivo?.

Un abrazo desde el túmulo

Misántropo dijo...

No se puede contar de manera más efectiva y poética.

Preciosa fábula. Es verdad que estás sembrá últimamente.

Y es verdad: la luna no hace sombra.

Un abrazo.

Jin dijo...

Gwyn, estás sembrá! me encanta cómo lo cuentas...

Bohemia dijo...

me he quedado enamorada del titulo...

Le Mosquito dijo...

Quien a buen árbol se arrima...

Ten cuidado... a los hombres risueños sin sombra les encantan las alcachofas.

Beauséant dijo...

siempre puede trazar su silueta sobre una cartulina negra y pegársela a los pies.. tampoco es que una sombra sirva para mucho más .. para mi que intenta ocultar algo más profundo y.. oscuro

Sibyla dijo...

Más vale nacer sin sombra, que nacer con mala sombra...

Tods tenemos algún secreto que guardar, confesable o no...

Besitos cariño:)

Maybe dijo...

Sólo puedo imaginar que el título de tu relato haya sido la respuesta de la camarera a semejante confesión y disfrutaran juntos del día y la noche con sólo una sombra.
Como siempre genial!!
Saludos.

senses or nonsenses dijo...

aún hay algo peor, ser un hombre o una mujer invisibles...

veo que las ráfagas se han ido convirtiendo en relatos, bellísimos.

un abrazo.

Sombras en el corazón dijo...

Se libro la camarera por poco... tomaba el cariz de ser un vampiro: ya me estaba asustando.
Original y muy entretenido :0)

Un abrazo, guapa

Paloma Zubieta López dijo...

Hermosa historia y triste destino con final feliz, ¡aplausos pequeña!

Emilio dijo...

Preciosa historia.
Un millón de aplausos.

Felicidades, escribes muy bien.