sábado, 27 de diciembre de 2008

en el cajón del recuerdo...

Por fin encontré el anillo de mi madre.
Estaba perdido desde hacia tiempo en un cajón de difícil acceso, guardado dentro una cajita, que estaba dentro de una cajita, que estaba...
Me lo puse aquella misma noche para salir de cena con mis amigos, celebrábamos el aniversario del benjamín, el Chiqui.
Me vestí de punto en blanco e incorporé el complemento de una joya, que por una vez y sin que sirva de precedente, no era de fantasía. El pedrusco fue el protagonista de mi tic nocturno. El aro me quedaba -me queda-, grande, tirando a bastante grande, y al no quedar sujeto al dedo, la piedra de adorno vencida por el peso, rotaba, friccionando el interior de la palma de mi mano produciéndome una pequeña molestia que me obligaba a girarlo continuamente, para finalmente volver a caer.
Por el roce que estuvo presente en cada acción de la cena, tertulia y copas, tuve una velada en la que parecía una auténtica maníaca, dedo arriba, dedo abajo.
Como la noche se alargaba más de lo previsto, hacia las cuatro acabé guardándolo en el bolso porque me estaba temiendo lo peor: con el control ralentizado por la mezcla de alcoholes, podría perderlo en la cocina, en el baño, o en vaya usted a saber!... y no podía permitírmelo después de haberlo recuperado de entre cajitas.

Guardé el anillo el día que ella murió y lo enterré junto con otros objetos suyos muy personales en un fondo de armario por el que no suelo trastear.

Aquella noche mi madre salió conmigo, al airear su anillo, su sombra y su recuerdo, se vinieron conmigo, muy pegaditos a mi.

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18 comentarios:

Carlota dijo...

Creo que la mayoría de las personas que se van dejan en los objetos materiales que abandonan de alguna manera un trocito de ellos... o puede que sea lo que nosotros necesitamos creer... :) un beso!

TOROSALVAJE dijo...

Espero que te lo devuelvan.

O no entendí nada.

Besos.

Bohemia dijo...

Es curioso como le ponemos alma a las cosas. A medida que te leía pensaba que de algún modo, con la presencia del anillo giratorio, ella de algún modo estaba contigo...

un abrazo grande alcachofita!

Sibyla dijo...

Qué bueno poder recuperar la presencia, aunque sea sólo unos instantes, de personas queridas a través del uso de sus objetos!

Cuando es una prenda de ropa, el poder aspirar ese aroma personal nos transporta a la clidez de su piel...

Me has emocionado alcachofilla.

Te dejo un beso gordo:)

Gwynette dijo...

Torito po dió!, que mal me lees o que mal me explico, jajajaja

El título hacía referencia a aquella canción de época :"devuelvéme el rosario de mi madreee y quédate con todo lo demás..", era un homenage hecho con sentido del humor, pero me parece que solo me entiendo yo. Ays!.
Vale,he puesto algo más clásico, o más comprensible, según se mire...

nomesploraria dijo...

aquest objectes estimats poden tenir una força, un poder d'evocació enorme. T'entenc molt bé Carxofa.

fgiucich dijo...

Coincido en un todo con Bohemia. Abrazos.

Paloma Zubieta López dijo...

A lo mejor el anillo no estaba perdido, simplemente, no había sido el momento de encontrarlo. Me da gusto saber que volvió a la luz aquella noche... Tu página es realmente maravillosa, me bebo todo lo que pones, gracias por compartirlo!

Bolero dijo...

Seguro q tu madre se lo pasó cañón

Muakkkkkkkkkkkkkkkkk

JGG dijo...

Portar un objeto tan valioso sentimentalmente una noche de copas es un tanto peligroso, son las típicas cosas que te arrepientes toda la vida, pero por otro lado no gusta tenerlo guardado siempre en lo mas profundo de un trastero, lo mas recomendable es buscar la ocasión perfecta para sacarlo a relucir y con el mínimo peligro posible de perderlo.

Tumulario dijo...

Quizas porque ya ha pasado el tiempo suficiente, quizas porque el recuerdo ya no duele, quizas por recuperar los buenos instantes, al cabo de un tiempo necesitamos buscar el recuerdo del ser querido y volver a sentirlo con nosotros.
De todas maneras saber que siempre estará en nuestro recuerdo nos ayuda a soportar los malos tiempos del día a día

senses or nonsenses dijo...

los diamantes son los mejores amigos de una chica, que decía la otra.
...o diamonds are forever, forever.

un abrazo.

Arcángel Mirón dijo...

Creo que tu madre siempre sale con vos, con o sin anillo.

:)

Jin dijo...

me has tenido en ascuas, temía que al final se te hubiera perdido el anillo en cualquier sitio... ¡menos mal!

y cuidadito con el invierno, que los dedos suelen mermar!

besos, Gwyn

Churra dijo...

Yo llevo la alianza de mi madre ,pero al contrario que la tuya yo no me la puedo sacar sino es con mucho jabón , tambien estaba dentro de una cajita , que estaba dentro de otra cajita , que estaba dentro .....
Achicateló ahora que te ha dado por trastear en el fondo del armario .
besos

Sombras en el corazón dijo...

Yo tengo un anillo de mi abuela, pero sin pedrusco :0), normalito. Como es también demasiado grande, de vez en cuando opto por colgármelo del cuello en una cadena. En tu caso, más vale achicarlo.
Para usar de amuleto en esas noches que necesites... suplemento de energía.

Un abrazo

AMYLOIS dijo...

Que emocionante.
Un besazo.

jocavi dijo...

Que bonito lo que has escrito y con cuanto sentimiento, yo haria lo mismo, si perdiera a alguno de ellos seguro tambien me pondria sus cosas, debe ser como estar de nuevo juntos.
De verdad, me ha emocionado.
Saludos