miércoles, 25 de julio de 2007

la patria del poeta ...





Volver a los lugares donde fuimos felices y encontrar que todo es mucho más pequeño que en el recuerdo. La casa era -y es- oscura y fresca durante el día. Las persianas -ahora automáticas- estaban bajadas hasta la puesta del sol y hacían un ruido inconfundible: pam -pausa-, pam -pausa-, pam.. golpeando los balcones con la brisa del mediodía, los muebles altos -en el recuerdo, inmensos- con los jarrones de flores frescas renovadas casi a diario, cortadas del jardín.

Cuando mi madre me regañaba -cosa más que frecuente- me ocultaba bajo la enorme mesa del comedor y reseguía por largo tiempo, obstinada, las flores modernistas de la alfombra, pero allí no estaba sola, por aquel territorio circulaban las tortugas de mi abuela Carolina -piedras andantes que comían tomates- y mi perro, mi acompañante, que está enterrado cerca de la casa debajo de un platanar, el mismo que por la noche se llenaba de una banda de ruidosos estorninos.

Cada tarde con mis primos, hacíamos una excursión a las balsas -lejísimos, creía- donde íbamos a bañarnos atravesando unos caminos de complicada vegetación -de ahí viene mi fascinación por las arañas- por el camino, el ritual era arrancar unas cañas y pelarlas, hacíamos un breve agujero cerca de la punta hasta dejar una transparente telilla, entonces ya se podías soplar..se había convertido en un plis-plas en una flauta mágica, y así continuábamos el camino "entre pitos y flautas".

Los fines de semana cuando llegaba mi padre nos íbamos al mar. Paciente, cargaba el coche con un montón de críos, vecinos, primos y algún visitante ocasional de los primos y vecinos.

Mis días de salvaje eran largos y agotadores.

Ahora veo una larga hilera de adosados donde antes había una floresta y montones de niños en piscinas particulares bajo la vigilancia materna. Los columpios son de plástico -entonces, aún no se había instalado Ikea en nuestras vidas- y las bicicletas dan la vuelta a la manzana por caminos asfaltados.

Si la patria del poeta es la infancia, por qué diablos no se escribir un poema, si mi infancia fue de lo más feliz?.

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23 comentarios:

mandarina azul dijo...

Es que yo creo que a tu manera, alcachofilla, has escrito un poema. Y desde luego transmites muy bien esa felicidad de tu infancia.

Gracias, me has traído también la mía a mi memoria, en el pueblo de mi abuela, esos meses de agosto...

Que me ha encantado, vaya. :)

¡Un beso y buenos días!

JuanMa dijo...

Sí que la has hecho, Gwy, pero en prosa...

Me ha traido imágenes de mi infancia también.

Besos.

fgiucich dijo...

El poema puede ser escrito de diferentes formas, así como lo estás hciendo tú, con las alegrías que te nacen del recuerdo. Abrazos.

Lucía dijo...

Un poema prosado rebosante de belleza.
Un beso.

humilde dijo...

....quizás debas conformarte con una bella prosa.... por cierto, lo de las arañas te lo deberías hacer mirar.... XD

Piel de letras dijo...

"Piedras andantes que comían tomates"
¡WOW!
Mira que me llevaste de la mano justo debajo de esa mesa (yo me escondía en el clóset cuando mi madre gritoneaba mis dos nombres completos al hilo jajajaja)
Báñate de nostalgias y disfrútalo mucho, que cuando regreses a la brega, tiempo es lo que te hará falta hasta para respirar.

Un beso y muchos abrazos

Naty dijo...

Quizas para no descubrirte extranjera en tu propia tierra... O quizás porque la Alcachofa en prosa nos sienta bien (muuuuuuuy bien, me incluyo :)

churra dijo...

Esto es un poema precioso.Que buenos recuerdos...
Besos

Viuda de Tantamount dijo...

Ehhh...que no tendrá metrica, pero por lo demas, es un derroche sensitivo...

B x C

Pd. Y en mi blog, estuviste muy muy acertada.

thoti dijo...

.. poeta quizas no es el que rima sino el que, en la concepción thotiana, transmite sentimientos con las palabras y eso tú lo haces requetebien.. ¿otro día nos explicas el porqué de las alcachofas?..
.. besitos..

Jody Dito dijo...

Sta. Alcachofa Usted aunque no lo quiera sabe escribir un poema sobre la infancia lo que ocurre es que lo disfraza, pero gente sagaz como yo lo descubre rápido.
saludos

Jody Dito dijo...

repetición de la jugada
¿cómo sabrás cuando abro nuevo blog?
vaya pregunta, vamos a ver; ¿pero no sabe usted que todo está interrelacionado? cuando yo abra un nuevo blog usted lo sabrá porque si, lo sabrá porque un calambre le recorrera la columna vertebral, lo sabrá porque notará cambios en la atmósfera, lo sabrá porque se pondra roja como un tomate como cuando toma el sol sin crema protectora, lo sabrá
porque alguien se lo dirá y finalmente lo sabrá porque escribirá un poema de felicidad.

Qué siga usted tan lozana, como esas flores del camino que nos alegran la vista al pasar.
Un saludo Sta. Alcachofa.

DémoNan dijo...

Sí, todo cambia, el pasado es nostalgia, y tú has conseguido escribir un poema, un lindo poema de niñez adulta. Besitos.

Entre mareas dijo...

Perooooo! si
todo lo que escribes son poemas,y preciosos.
Ya suponiamos que has tenido una infancia feliz;tu gusto por las arañas es algo nada habitual, pero encantador comparado con la gente que apenas ve un insecto y le da un ataque de pánico.
Yo me crié en un pueblecito muy pequeño, sin luz ni agua, pero con toda la felicidad que la naturaleza ofrece y eso es una reserva de bienestar que siempre nos acompaña.

Un abrazo para la amante de las arañas.

Glauca Maria dijo...

Hay veces que la prosa hace cosas como estas ...
Un saludo

martinezconacento dijo...

La poesía no tiene forma. Está o no está.
Aquí está de principio a fin.
Un saludo.

MENS REA dijo...

No necesitas de ornamentos, ni de rimas, ni de estrofas ... cuando uno habla de una infancia feliz, se limita a narrar, y en esa narración se concentra muchísma y toda la belleza.

Qué recuerdos. Qué veranos... también los míos.

Saludos

LlunA dijo...

Tus palabras me han llevado lejos de aqu� en el tiempo....qu� recuerdos..
Como cambia todo. Donde yo veraneaba, grandes monta�as, campo, animales, bichos raros y mis amigos, yo y nuestras bicis. Caba�as, paseos por el campo...ahora miles de casas y caminos asfaltados ocupan nuestros recuerdos...

Un besote

ahhh dijo...

Que recuerdos más bonitos y más bien contados. Eres toda una poeta, aunque escibas en prosa, y no lo digo sólo por este último texto. Tú tienes una cualidad muy importante para un poeta, el saber evocar, que algo my distinto del contar, del narrar.

Yo hice un curso de narrativa hace un tiempo, y en ellos había un chica que escribía muy bien y era una gran poeta sin saberlo. Sólo necesitó soltarse de las ataduras del querer contar para caer rendida entre los versos. (si te sirve, un ejercicio que haciamos consistia en intentar escribir como un loco, sin preocuparnos por la coherencia, para conseguir liberarse de la costumbre que tenemos siempre de contar algo).

un beso, poeta

Irene dijo...

Hola gwynette, justo hoy estuve leyendo acerca de la infancia. Era un libro de psicología. Allí explicaba que deberíamos tener una visión positiva de la infancia, pues muchas son las cosas que aprendemos de ella. Me hizo reflexionar viniendo hacia casa y ahora me encuentro con este post. Debería reconciliarme con mi infancia. Sigh!
Besitos y gracias por tu post tan bonito.

Nerim dijo...

Y que bonito es rememorar la infancia, verdad?. A mi me sucede continuamente. Gracias a Dios la tuve muy feliz, será por eso que me gusta recordarla.
Un abrazo
Nerim

beainver dijo...

Te leo desde hace tiempo, aunque no comente, y casi todos los días veo poesía en lo que escribes...

Lo que dice Rilke sobre la infancia es verdad, pero caben interpretaciones diversas.

Tanhäuser dijo...

Acabas de escribir el poema, Carxofeta. ¿No rima? Qué más da. Pero transmitiste lo que sentías. De eso se trata ¿no?
Petonets