martes, 24 de octubre de 2006

Shakespeare



Ophelia(1851-52) Prerrafaelista
Sir John Everett Millais

Allí donde en el rio crece un sauce recostado, que refleja hojas blancas en el agua cristalina. Allí, mientras tejía fantásticas guirnaldas de ranúnculos, ortigas, margaritas y esas flores alargadas que los pastores procaces llaman con nombres soeces, pero que en boca de nuestras doncellas no son sino “dedos de difunto”. Allí, cuando trepaba para colgar en el árbol su corona silvestre, rompiese una rama pérfida, y cayo ella, y sus trofeos floridos en aquel arroyo de lagrimas. Extendidos sus ropajes en el agua, salía a flote cual sirena, y cantaba estrofas de antiguas canciones, inconsciente del peligro, o como hija del agua, acostumbrada a vivir en el propio elemento. No paso mucho tiempo, sin embargo, sin que el peso de sus vestidos empapados de agua arrebatara de sus cánticos a la infeliz, arrastrándola al cieno de la muerte.

Shakespeare, Hamlet, Acto IV, escena VII.

Si hay un tipo de mujer en la literatura que conmueva de verdad, es, sin duda alguna, este de Ofelia, la desdichada novia del insensato Hamlet.

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1 comentario:

annaranna dijo...

hola!! muchas gracias por tu paso por mi estanquito jeje...espero todo este bien por alla un besote; desde mexico, yo tambien te leere